
Los restaurantes de comida del mar llenos, el mercado central en Santiago, y seguramente del resto del país han de estar igualmente atestados, el Terminal pesquero colapsado… en casa un mariscal, empanada de mariscos, atún de ensalada, machas a la parmesana… que se yo, todo dependiendo de la creatividad culinaria de cada familia chilena…
En casa, en la mía, hubo atún, y ensaladas una de lechugas y otra de tomates… nada de empanadas ni preparaciones rebuscadas… tampoco hubo grandes fiestas ni celebraciones histéricas… solo un almuerzo tranquilo y como nunca austero (como suele ser nuestro Viernes Santo).
Estamos ya en Semana Santa, y leía algunos blogs de opinión en el diario… y me aterre… si bien soy bastante mala Católica, dejando de lado muchas veces mi religión… Semana Santa para mi sigue siendo un tiempo especial… de reflexión, entrega y un poquitito minúsculo de sacrificio… sin embargo, al parecer esta vorágine interminable parece haber mermado en la fe de cada uno de nosotros transformando Semana Santa en un “fin de semana largo” o “el fin de semana en el que DEBEMOS comer mariscos o pescados” olvidando la esencia del mismo… Porque pescado? Por que mariscos? Alguno de los compradores compulsivos del mercado central o de los lugares de venta de estos productos lo recordara acaso, seamos algo pesimistas y digamos que ni los compradores ni los vendedores están consientes de ello… pero con que uno de diez sea capaz de reconocer que no comemos carne por el sacrificio de Jesús por nosotros… me tranquilizaría el alma y me quitaría esa desesperación que sentí al leer que para la gente Semana Santa eran días de vacaciones y nada mas…
Hace ya más de 30 años, un Viernes Santo se fue mi abuelo, y el, al igual que la familia completa me mostro una Semana Santa diferente, no se prendía ni la radio, menos la tv, no se hablaba alto, de hecho prácticamente no había conversaciones más que la lectura de la Pasión del Señor, largas tardes de oración y de recogimiento que terminaban con el Via Crucis.
Era el Dia en que el Señor se entregaba completo por nosotros, que daba su vida en la tierra sus penas y dolores, hasta sus miedos, que si lo tuvo, para lograr limpiarnos de pecado y permitirnos la oportunidad maravillosa de entrar en el Reino del Padre.
Hace unos años atrás Mel Gibson (Meeeeeeeeeel… como dice Dot la chica de los Hermanos Warner) produjo y dirigió La Pasión de Cristo… realidad incomoda para algunos que hasta limitaron los auspicios y negaron la presentación de la película en muchas salas… yo la vi sola, y reviví en ella las tardes de reflexión en casa de los abuelos, esas tardes de oración y recogimiento de los Viernes Santos que vivíamos en familia… era esa la Pasión que Siempre imagine, y que me dolía tanto, la que me hacia preguntarme por que? Porque si puede que yo no valiera ni uno de los pesares que sufrió Jesús, y todos los vivió por mi, por que? Por que… porque me ama, asi tanto me ama a mi, y a ti, y a todos? POR QUE!!! Por que?
Entonces… no será mínimo el representar un pequeño esfuerzo para recordar tan doloroso episodio de la historia cristiana… vuelvo a la reflexión entonces y me sentí obligada a plasmarlo en mi blog, puede que muchos no lo entiendan, otros que puede que hasta sientan lo mismo… no lo se… solo logro entender que en mi corazón hay un sentimiento extraño, entre pena acérrima y alegría increíble… pena por sentirme insignificante… y feliz por ver que esa insignificancia fue suficiente para que Dios me amara tanto que me regalara una vida llena de comodidades y de gente que me cuida, me quiere, me soporta y me anima a seguir el buen camino…
En casa, en la mía, hubo atún, y ensaladas una de lechugas y otra de tomates… nada de empanadas ni preparaciones rebuscadas… tampoco hubo grandes fiestas ni celebraciones histéricas… solo un almuerzo tranquilo y como nunca austero (como suele ser nuestro Viernes Santo).
Estamos ya en Semana Santa, y leía algunos blogs de opinión en el diario… y me aterre… si bien soy bastante mala Católica, dejando de lado muchas veces mi religión… Semana Santa para mi sigue siendo un tiempo especial… de reflexión, entrega y un poquitito minúsculo de sacrificio… sin embargo, al parecer esta vorágine interminable parece haber mermado en la fe de cada uno de nosotros transformando Semana Santa en un “fin de semana largo” o “el fin de semana en el que DEBEMOS comer mariscos o pescados” olvidando la esencia del mismo… Porque pescado? Por que mariscos? Alguno de los compradores compulsivos del mercado central o de los lugares de venta de estos productos lo recordara acaso, seamos algo pesimistas y digamos que ni los compradores ni los vendedores están consientes de ello… pero con que uno de diez sea capaz de reconocer que no comemos carne por el sacrificio de Jesús por nosotros… me tranquilizaría el alma y me quitaría esa desesperación que sentí al leer que para la gente Semana Santa eran días de vacaciones y nada mas…
Hace ya más de 30 años, un Viernes Santo se fue mi abuelo, y el, al igual que la familia completa me mostro una Semana Santa diferente, no se prendía ni la radio, menos la tv, no se hablaba alto, de hecho prácticamente no había conversaciones más que la lectura de la Pasión del Señor, largas tardes de oración y de recogimiento que terminaban con el Via Crucis.
Era el Dia en que el Señor se entregaba completo por nosotros, que daba su vida en la tierra sus penas y dolores, hasta sus miedos, que si lo tuvo, para lograr limpiarnos de pecado y permitirnos la oportunidad maravillosa de entrar en el Reino del Padre.
Hace unos años atrás Mel Gibson (Meeeeeeeeeel… como dice Dot la chica de los Hermanos Warner) produjo y dirigió La Pasión de Cristo… realidad incomoda para algunos que hasta limitaron los auspicios y negaron la presentación de la película en muchas salas… yo la vi sola, y reviví en ella las tardes de reflexión en casa de los abuelos, esas tardes de oración y recogimiento de los Viernes Santos que vivíamos en familia… era esa la Pasión que Siempre imagine, y que me dolía tanto, la que me hacia preguntarme por que? Porque si puede que yo no valiera ni uno de los pesares que sufrió Jesús, y todos los vivió por mi, por que? Por que… porque me ama, asi tanto me ama a mi, y a ti, y a todos? POR QUE!!! Por que?
Entonces… no será mínimo el representar un pequeño esfuerzo para recordar tan doloroso episodio de la historia cristiana… vuelvo a la reflexión entonces y me sentí obligada a plasmarlo en mi blog, puede que muchos no lo entiendan, otros que puede que hasta sientan lo mismo… no lo se… solo logro entender que en mi corazón hay un sentimiento extraño, entre pena acérrima y alegría increíble… pena por sentirme insignificante… y feliz por ver que esa insignificancia fue suficiente para que Dios me amara tanto que me regalara una vida llena de comodidades y de gente que me cuida, me quiere, me soporta y me anima a seguir el buen camino…
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