La vida es cíclica, hay procesos que se cumplen y que hay que entender.
La semana pasada se nos fue una tía, y días mas tarde su hermana se casaba… y mi Mamá me comentaba lo difícil que había sido para ella convivir con dos hechos tan extremos en menos de 7 días, llego a decirme que sentía que no debía compartir en el matrimonio de su prima por el duelo debido a la muerte de la otra…
Es fácil comprender ese sentimiento cuando mi Abuelito nos inculcó el respeto por el dolor y la pena de quienes conocemos; solo para ejemplificarlo, mi Abuelito no permitió que mi mamá tuviera celebración de su Titulación en la U de Chile porque su otro Hijo estaba grave en el hospital…
Sin embargo, y después de muchos años de pensarlo, y reflexionarlo, soy una convencida, que pese al dolor de la despedida, que en realidad es el egoísmo propio del ser humano (al menos de nosotros los Cristianos), deberíamos sentirnos felices… no por la perdida, sino para lo que el término de la vida terrenal significa para quienes “Se Van”
Es cosa de ver la naturalidad con que los niños toman este paso de la muerte, “es que ellos no entienden” me podría responder alguien, yo diría que es justamente al revés…
No se que ocurra cuando mi Mamá se vaya… ni se si reaccionaré de la misma manera… pero no recuerdo haber sentido “dolor” por la partida de algún ser querido, familiar o amigo… si recuerdo la rabia, y el dolor por la partida, por dejarme… por NO ESTAR… pero dolor que he sentido POR MI, no por ellos.
En Marzo pasado se fue mi Padre… no lo lloré, hacia mas de 20 años que no sabia de él, lo vi en el hospital cuando estaba internado, fue difícil encontrarlo, mas difícil enfrentarlo… pero, cuando fui a su funeral, después de mucho pensarlo… vi que en realidad, no lloramos al que se va, sino que lloramos por nosotros mismos… y el egoísmo de no dejar partir…
Un profesor de Derecho Civil en su cátedra les dirá que “La Muerte son la cesación de los fenómenos de la vida” sin embargo, mi profesor recalcaba la idea de la continuidad y la real necesidad de la muerte definiéndola como “El inicio de los fenómenos cadavéricos” obligándonos a imaginar que caos terrenal causaríamos si no existiera la muerte no solo del ser humano sino de todos y cada uno de los seres vivos.
Platón, por su parte, consideró que filosofar es prepararse para morir, pero prepararse para morir no es otra cosa que pensar en la vida (mortal) en que vivimos. El saber que vas a morir es lo que hace que tu vida sea única e irrepetible. Todos las tareas y empeños que hacemos o ponemos en nuestra vida lo utilizamos para resistir ante la muerte, Siendo la conciencia de la muerte la que convierte la vida en un asunto muy serio para cada uno de nosotros.
Por otra parte, Lucrecio planteaba que si habíamos estado tanto tiempo sin ser (antes de nacer), volveríamos al mismo sitio (si existe) del que partimos. Esto lo constató con unos versos inolvidables:
Mira también los siglos infinitos
que han precedido a nuestro nacimiento
y nada son parar la vida nuestra.
Naturaleza en ellos nos ofrece
como un espejo del futuro tiempo,
por último, después de nuestra muerte.
¿Hay algo aquí de horrible y enfadoso?
¿No es más seguro que un profundo sueño?
Preocuparse por los años y los siglos en que ya no estaremos entre los vivos es como preocuparse por los años que han precedido nuestro nacimiento. Ni antes nos dolió, ni después nos dolerá. Deberíamos reflexionar más acerca del nacimiento que tiene igual relevancia que el asombroso hecho de la muerte.
Para El Cristianismo la concepción de la muerte es la de PASO, (Pass the Way, como lo dicen los Norteamericanos) de la vida terrenal a la celestial, el paso necesario para llegar al Padre, y compartir su gracia junto a la gran familia del Señor, donde nos encontraremos con amigos, familiares y conocidos con quienes en algún momento compartimos, vivimos o admiramos en la vida terrenal.
Me he cuestionado sobre el dolor que genera la muerte, pues el dolor que he percibido por la muerte es el dolor del abandono, del dejarme A MI, no por que el otro haya salido de este espacio tiempo, sino por que es a mi a quien abandonan.
Es valido entonces sentir esa pena, casi autocomplaciente de la perdida de un ser querido, o cercano, o conocido? Probablemente si, despeja la pena y permite mirar desde una perspectiva mas amplia una vez que logramos quitarnos la mochila del dolor.
Sin embargo creo, de forma muy personal, que es necesario tener conciencia real de que la muerte es parte de la vida, y que si, o si nos llegará la hora de abandonar este mundo, para probablemente entrar a otro nivel, llamado cielo, paraíso… o dimensión. Pues es absolutamente necesario cuestionarnos cual es la finalidad de nacer, a fin de poder entender la finalidad real de la muerte.
En un enfoque propio, siento que es la vida la que nos permite cultivar nuestra alma y nuestro espíritu, la que no solo nos da la opción de acumular riquezas y aprender cosas útiles como cocinar, jugar PS3 o XBOX, sino para ver realmente cual es el motivo al que vine… por que nací y cual es mi razón de existir, tanto para mi mismo crecimiento personal, como para mi comunidad…
Podría decir… estamos acá para sumar… siempre sumar… ser buenos, trabajar duro, ser felices y hacer felices a quienes nos rodean, aprender a respetar a los demás, reconociendo mi necesidad de ser mejor PERSONA, etc…
Y para reconocer que la muerte es parte de la vida, que quienes parten de este mundo no pueden ser despedidos con pena, sino con felicidad, no por que nos dejan, sino porque su labor en la tierra fue cumplida, y ya su hora, la de avanzar en este interminable camino de la perfección del alma y del espíritu ha llegado…
Chao Papá, Tía, Tíos, Tatita, Amigos… nos veremos cuando el momento llegue… y será una bendición volver a compartir conversaciones y risas como lo hicimos en algún momento… disfruten y de vez en cuando… dennos una manito, un mensaje, una palabra, que nos de mas fuerza para continuar con la tarea encomendada…
No hay comentarios:
Publicar un comentario